¨Me reflejo en otras pupilas. Me someto a las igualdades subjetivas de las miradas diferentes...¨

Sortilegios cotidianos

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viernes, 8 de abril de 2011

Sin...






Abrió la mano y se le cayeron, uno a uno, los pedazos del corazón.


Que más podía hacer una moneda entre sus dedos,


menos brillar.


Demasiada ternura en la suciedad de la piel


y esa profundidad en sus ojos.


Demasiado vacío para tanto lleno.


Demasiada risa para tanto dolor.








sábado, 4 de diciembre de 2010

Atrapados



Él tiene más miedo que yo. Me mira de frente por esa ventanita chica que le dejé abierta, la del calefón. No me animo a acercarme. Abrí las ventanas para que circule el aire, y al menos, no muera. No entiendo como fue a parar ahí, pero lo cierto es que nadie vino a buscarlo. Tampoco puedo comprender a que especie pertenece. No todos los días se tiene un pájaro atrapado en el calefón. Pestanea. Alcanzo a ver uno de sus ojos que brilla con fuerza. Su pico apenas asomado por la ventana. Intuyo que su cuerpo no pasa por la abertura. Me mira fijo. Creo que está asustado. No sé que hacer. Cierro la puerta. Corro al espejo del baño y me pongo a llorar. Lloro con fuerza, son lágrimas tibias, pesadas. Vuelvo a la cocina, sigue ahí.
Me duele su libertad atrapada y la mía, condicional.




miércoles, 3 de marzo de 2010

Plagio a la ilusión




dedicado a mí y a mi dolor...



Te podrán plagiar los sueños
pero nunca podrán robarte la autenticidad
del alma que entregaste
de lo que alguna vez fue tu ilusión de papel
de los valores humanos con los que también se escribe
se proyecta
se lucha
se ama

Te podrán ilustrar los sueños
las malditas poetas amorales
sin pertenencia original
los escritores traicioneros
las palabras no dichas a tiempo
el lado oscuro del corazón

Podrán engañar a un universo con el silencio de los cobardes
con la soberbia disfrazada de arte
con el dedo acusándote a los ojos
con la falta de perdón y de cordura
de respeto, de razón...


Pero nunca podrán callarte la boca

Y es que nunca podrán callarte la boca...


Y es bueno saber que algunas palabras jamás existirán en tu vocabulario

Tal vez, ese sea el aprendizaje más grande de tu vida, ese que no se aprende en ningún libro...

Ellas son: censura, mentira, injusticia, acusación, traición, burla, engaño, maldad

Si vos, como yo, podes pronunciarlas con la total convicción de que están fuera de tu vida, entonces sabrás que estás en el lugar correcto, que los injustos no te merecen y que su tinta está rancia de valores humanos


La búsqueda de la verdad es la virtud de los iluminados
un derecho,
un sentimiento profundo,
especial y único
que no sabe de almas sin angel
que da ¨miedito¨ a las carentes de transparencia
rebozantes de narcisismo
fabricantes de la discordia,
del dolor ajeno con el que después
se lavan las manos
se van a la cama
se tapan los ojos
se ensucian la boca...


Porque la verdad es poderosa,

más que nada en el mundo
y asusta a aquellos
que roban los sueños, que eligen la mentira, culpan a otros
y se evaden de las causas justas
y faltos de nobleza entierran aquello que es justo descubrir
y se victimizan
vulgares, usurpadores
hasta creerse importantes, cuerdos, lógicos
pero ausentes de toda ética
no saben nada de tinta
ni de amor...

La verdad y la transparencia humana
son pociones mágicas
que los fracasados de la vida
jamás podrán comprender...

miércoles, 24 de febrero de 2010

Carta de un maestro a otro...



Si la sangre correrá cuando carne y acero son uno,
secando en el color del sol vespertino,
la lluvia del mañana lavará los tintes
pero algo en nuestras mentes siempre quedará...
Quizás este acto final estaba destinado
a confirmar el argumento de toda una vida
que nada viene de la violencia
y nunca nada podrá.
Por todos aquellos nacidos bajo una estrella enojada
no sea que olvidemos cuan frágiles somos...

Sting



al maestro asesinado, y a todos los maestros que morimos con él...




Desconozco con exactitud los motivos reales que te dieron sepultura. La desinformación suele ser mi refugio mas aparente cuando llorar no es una buena opción. No se en realidad si en la pared de tu habitación colgaba un cuadro desvencijado, con el diplóma de médico o agrimensor, comerciante de la educación o tesorero de abecedarios. Supongo que eras docente con el alma, ya que no existe otra forma posible de serlo. No me interesa si eras diestro o zurdo, por lo tanto no escribiré más sobre este aspecto.Ignoro los motivos políticos y los ideales en alta que te llevaron a estar ahí, entre todos ellos, un día cualquiera justificando con el cuerpo y la voz un presente más acorde, un futuro que no pudiste ver.
Asimilo que pedías dignidad y un sueldo justo. O más escuelas a la espera del hambre en las pupilas de los niños carenciados y de los millones esparcidos ansiosos por aprender.
Imagino que las balas son solo una confusión más del hombre, y la asfixia lacrimógena su equivocado destino.Un desliz de negligencia no menor que te quitó la vida con desfachatez. No voy a juzgar a nadie por su nombre, no escribiré aquí la palabra policía, no tendré escalofríos al releerla, no tendré nuevamente escalofríos al visualizar la imagen y no se me hará un agujero en el estómago al pensar como habrán sidos los últimos latidos de tu paso por el mundo. Solo marcaré con mi tinta el llamado universal a la conciencia, el desorden social ante la perdida de fragilidad, mi descontento de sistema, mi desazón a la deriva.
El pizarrón yace de luto, de pie y sin guardapolvos.
Me descubró a veces perdida y ya no se si piso suelo argentino o colombiano.
Me mantengo al margen de una marcha, las respeto, tal vez porque una parte de mí desearía ser ahí, otro pedazo de mi cuerpo me dice que mientras lloramos nuestros muertos, alguien se ríe y se pide un café detrás de un escritorio sucio y una campaña. Me pongo mi pintor todos los días, y hago honor a mí país intentando educar mas allá de las falencias, de los planes insufribles descordinados y los recelos caprichosos del primer mundo inalcanzable.
Pero este día quinto del més , en mucho tiempo, en muchos lares, no será un día cualquiera.
Es el día en que vos, yo y cada pedacito de bandera se fue con la libertad de expresión y el derecho justo y merecido a recorrer otros cielos, a protestar otras tizas.
Y será cierto, de hoy en más, mientras no escribas tu historia y la sangre sea derramada, que las flores seguirán cayendo, marchitas y blancas, sobre el escudo, la patría y tu soberanía.





sábado, 6 de febrero de 2010

Crimen

A la falta de respeto, al atropello a la razón...




Camino por la avenida hacia abajo. La ciudad está desolada y las agujas avanzan instalando la noche. Esfumándose, las últimas almas que circulan.
Doblo en la esquina y espero en la parada de siempre. Todavía me quedan restos de la clase dando vueltas. Pienso en Rosa. Rosita para las amigas de Corrientes. En la impresión que se habrá llevado al ver el cuerpo sumergido. Me sumergo yo unos instantes en la historia que aun no existe.
Un auto se atraviesa adelante mío, dobla a mi izquierda y frena a la altura de la doble puerta de madera verde oscura, que se abre de par en par para recibirlo. Despierta mi atención lo que veo. El edificio en reparación. Varios andamios de caño y tela de nylon ocultan lo que alguna vez fue una moderna construcción sobre la calle Alem.
Levanto mi vista y detengo mi mirada en el cartel. Un señor que vende cafe se ríe y me distraigo. Vuelvo a mirar.
Restaruración y puesta en valor de edificio de cocheras presidenciales. Espío a lo lejos pero el costera no asoma. La vista se me tuerce otra vez, esta vez para fijarse con mas detenimiento.
Distrito: Capital federal.
Voy comprendiendo de que se trata. Recuerdo no haber leído eso antes a pesar de haber estado ahi. Es que a veces uno no observa lo que decora el escenario.
Plazo de ejecución: ocho meses.
Rápido, reflexiono. Imagino el auto entrante y las cosas que podrían suceder adentro. Asesinatos con o sin sangre. Allanamientos. Coimas. Algun lavado de moral. Intercambios de billetes, entre polvo y luz lugrubre. O ningún nacimiento y menos un cumpleaños en una cochera polvorienta y aburrida. Solo caprichosos móviles de traslado.
El nombre de la empresa constructora tambien figura. No la conozco, obvio.
LLego al punto de quiebre. Me olvide de todo lo leído anteriormente y de mi curiosidad, para dar lugar a la indignación, a la incertidumbre.
Presupuesto oficial: observo. Atónita. Muda. Congelada.
Vuelvo a observar, y hasta este instante no estoy segura de haber entendido correctamente.
1,317,796,19.
No puedo asimilar los últimos diecinueve centavos.
Segun Freud... el chiste hace de escapista alguna verdad atrapada en el inconsciente. No se cual es la verdad que esconda el inconsciente de quien redactó el cartel pero asumo que el hecho de colocar los centavos al final de la gigantesca cifra debe ser joda.
Cuentas claras dicen algunos... No aclares que oscurece prefieren usar otros...
Imagino cuantos paquetes de polenta podrían comprarse con esa suma. No puedo realizar la ecuación, nunca me gustaron las matemáticas. Pero pienso en cuantas frazadas, o zapatos o alimentos o bocas pueden salvar su día con esa cifra. Pienso si los autos presidenciales podrán soportar dormir en la calle. Como las personas que no tienen cochera.
Corroboro valores desfasados. Vuelvo a la suma una y otra vez. Creyendo, soñando haber interpretado mal el cartel.
El aire esta congelado y el frío es cada vez mas intenso. Meto las manos en el bolsillo y aprieto el celular y los dientes. Me indigno en silencio. No hace calor pero Buenos Aires esta en llamas. Subo al transporte que me devuelve a mi ciudad, no menos equivocada.
Por la ventana, la confusión servida en bandeja. La basura revuelta en cada esquina.
La casa Rosada impecable recién maquillada. Me pregunto si las naciones serán como las mujeres cuando estamos deprimidas, que gastamos en todo menos en cosas esenciales.
Pienso otra vez en Rosita, y vuelvo a la escena del crimen.
El jacuzzi se rebalsa.
Coloco los auriculares que explotan penetrando mis oídos.
Y me uno al vidrio para seguir mirando, mientras escribo en el asfalto.
Secretaria General Presidencia de la Nación decía el cartel con letras grandes.
Pienso en mañana, en el trabajo. En
el reino del reves que voy a cantarle a los nenes del jardín. Nada el pájaro. Vuela el pez. Nada mas real. Dos y dos son tres.
Abajo a la derecha, la bandera rayada y el nombre, gastado, manipulado, triste y descosido de la tierra en que nací.
Me acomodo en el asiento.
Joaquin canta : "No permita la virgen que tengas poder "...






jueves, 10 de diciembre de 2009

Música

Los aplausos llegan desde lejos a través del viento que perfuma avasallante como una chachetada de tilo exquisito. Oigo las risas, los gritos, la música calando el oído con los últimos días de la primavera. La ciudad es un manjar de flores de té. Verde esperanza. Olor a fin.
El teatro Argentino se impone como siempre, majestuoso, indestructible.
Ya nada queda de la fachada de estilo que acompañaba visualmente el andar de mi triciclo en la infancia, pero no importa. Allí estará el recuerdo de una historia renovada hoy en arte moderno.
Las risas persisten y es mi camino. En un patio exterior de la mole cultural infinita, suena música de la tierra. De mí tierra.Sí. Una multitud de espectadores cubre los escalones de risas. Ellos no saben que los observo, paso, es mi camino, miro sin detenerme, me emociono en profundidad.
No se a donde pertenecen, quizás a ese mismo instante en el que bailan como si nadie estuviera mirando. Gritan, aplauden, levantan las manos en parejas de folklore delicioso.
Se ríen, se ríen, se ríen....
Algunos de ellos parecen ser ¨especiales¨.
¿Pero quién no lo es?
Algunos de ellos me enseñaron algo.




martes, 21 de julio de 2009

El hipérbaton de la clase media



La mucama uniformada en blanco y negro camina con el chochecito de tres ruedas. El paseo de Tomás es a las cinco. Sentado en el transporte que le servirá el mundo en bandeja, aspira el aire tibio carente de espacios abiertos y montañas fracasadas. Los arboles altos, los adoquines estancados de la colonización, los autos semipolarizados, de colores sobrios, estacionados, uno junto al otro, las casas de heladeras llenas y luces saturadas.Los colegios exigentes, privatizados y trilingues, que no saben nada de eso. Las confiterias de toldos rayados, las aromáticas casas de Té inglés, la actualidad edilicia deslumbrando su ansiedad visual.El pedacito de cielo filtrándose entre las ramas, traspasando el mounstro de ciudad enajenada de restricciones.
Y así todos los días, una hora hasta las seis, en que sube con Jacinta que lo baña, lo perfuma y le prepara su papilla tricolor. Cerca de las ocho, llegá mamá y entonces sí, lo toma en brazos, le sonríe, lo mira, lo ve igual al retrato imponenete de su abuelo paterno y se acuerda de lo cansada que está, y pide entonces a Jacinta que lo acune, que ya es tarde para él, que mañana será un nuevo día. Abre las bolsas de la exquisita casa de ropa para bebes.La etiqueta acartonada cuelga de la prenda mediante una cinta de terciopleo impresa con el termino "Petit". El enterito celeste de algodón peruano es su talle, esta vez no se equivoco. Necesita ropa de media estación. Tomás esta creciendo rápido, dice, piensa, mientras lo ve alejarse apoyando sus mejillas en el hombro de su nana. La mirada somnolienta en el futuro ya escrito, en el presente que no deja librado nada al azar. Esta tan cansada. Y Ramiro que no llega. Y ya son casi las diez y no la llamó en todo el día.Y como andarán las cosas por la empresa. Y que cansada está. Y que raro que no llega. Le pedirá a Jacinta que le prepare algo, o quizás, que se lo acerque en la bandeja a la cama, para prender la tele y distenderse. Una vez, claro, que Jacinta duerma al bebe y le de la mamadera azucarada de la noche. Y así, termina el día, y al siguiente, todo vuelve a empezar. 
A las ocho a la oficina, a las ocho vuelta a casa. El cansancio, el shooping, el bebe y Ramiro que no llega.
Y el proyecto de familia se desmaya en un cajón, debajo de la hoja de la libreta esa, firmada el día del civil, el día en que se anoto a Tomás como individuo, el día en que todo cobro una legalidad tan importante como sus apellidos, como sus costumbres, como sus ambiciones, como sus vínculos, como sus valores, como su dignidad politicamente correcta, como su ceguera importada de París.
El día en que se olvidaron el sentido en otra parte.

sábado, 21 de marzo de 2009

Poesía de la calle


                    a la Poesía en su día, mi homenaje.  


...

Ellos duermen en las plazas,
 en los suelos, en los parques

duermen sobre los bancos endemoniados
sobre el cemento de la noche fría

insólitos, 
despreocupados, 
angelicales

duermen bajo el paraíso en flor
de  sobrios palos borrachos

duermen


tibios,
pequeños
tristes

No los despiertes Buenos Aires,
que el sueño, es recompensa
y la vigilia su castigo...



Avenida 9 de Julio
Buenos Aires
9:00 hs
sábado 21 de marzo de 2009

viernes, 28 de noviembre de 2008

Poesía de la tristeza

Un día encontré una tristeza. Avanzaba río abajo entre las piedras grises del abismo sur.
Me dijo que era en vano caminar en direcciones opuestas. Que me callara, que mis palabras sabian a menta y mis ojos a fuego.
Me tendió una mano falsa y un puñado de verdad a secas.
Me escupió los sueños y me hecho en cara el haberle dado vida.
Me reclamó los días de vuelo y el amor invertido y me contó que su destino no sabe otra cosa más que eso...
Me abandono de esa extraña forma en la que las tristezas saben decir adiós.
Nunca supe cuando ni como se fue, ni siquiera si se ha ido, porque de a ratos me inunda las alas y me vence la boca.
Y por momentos me abandona en su tortura oculta para dejarme caer una y otra vez.
Un día me encontré una tristeza, tenía nombre azul y ojos almendrados y voz gruesa y la poesía entre las manos de hombre de palabra noble. Y dío luz a mi vida.
Tal vez haya ido río abajo. No puedo saberlo, no me lo dijo, se fue así como las tristezas, sin decir adiós.
Ahora mi luna, llora cada noche por no verla sonreír.

martes, 11 de noviembre de 2008

Noche sin luna

La mujer toma la carpeta por el lomo, la hojea al tiempo en que revuelve el café sin crema y con dos de azúcar. Se acomoda los anteojos, pero se distrae con el sonido del teléfono y el diálogo del escritorio continuo y su colega y su voz alta. Retoma la lectura y ve una imagen nocturna. Una luna en cuarto menguante resalta naranja en el medio de la hoja blanca. Le suceden un sin fin de letras esparcidas sobre el papel con un amor que ella es incapaz de percibir.
El arte se concibe de formas simultáneas y allí radica su libertad de observación, su juicio de elección y entonces se abre la puerta. Una persona realiza una consulta en el espacio equivocado. La mujer lo dirige a otra oficina, y observa que en su cartera el celular suena bajo. Lo rescata de la oscuridad y desliza la carpeta blanca sobre el escritorio atiborrado de legajos y folios.
Dos migas de bizcochitos de grasa caen sobre la portada de presentación.
Los esparce con la mano izquierda.
Corta.
El reloj marca las trece horas y es tiempo de un almuerzo.
Cerca de las cuatro de la tarde, retoma la lectura del proyecto. Le sugiere a su compañera de sección, que emita un juicio, idea u opinión.
Comparan. Ajustan cuentas y finalmente deciden que no.
Lo comunican a la brevedad, y guardan la ilusión en una caja de cartón color madera desde donde será rescatada por su autor.
El artista lo sabe.
Una esperanza se rompe, y una nueva ilusión intenta reconstruirse entre tantas preguntas sin respuesta.
El artista siente la soledad del desinterés. Toma los trozos del sueño. Imagina una nueva búsqueda, una lucha eterna por no perecer inherte a las cosas esenciales, abraza cada letra en la distancia que lo separa de su obra y decide volver a empezar.

sábado, 11 de octubre de 2008

Cronometraje




Al tiempo en que el cómico se llevaba los aplausos, el niño recibía los besos de feliz cumpleaños, y la bala atravesaba el pecho abierto del soldado herido.
Fue casi al minuto exacto en que los cromosomas se fundieron, el político rompió en llanto, y la humanidad entera explotó en carcajadas.





...

viernes, 20 de junio de 2008

La ratita gris ( uno de bajitos)

Mira al cielo y una gota helada y crujiente le repiquetea en el ojo.
El movimiento de la calle comienza a acerlerarse y las nubes encapotan una ciudad latente al grado cero.
Los paraguas de colores, rayados, a lunares o con dibujos comienzan a cerrarse.
Los pasos apurados de la gente premeditan el fenómeno a punto de suceder.
Se respira aire extraño. Todos señalan las nubes de azúcar. Como si algo o alguien estuviera por llegar.
Miran hacia arriba, como la ratita gris, que estira su cuello y observa perdida entre la multitud de zapatos ansiosos y cordones desatados.
Nadie la ha visto.
Se mete en la alcantarilla para ausentarse de los peligros del afuera y sus pasos firmes.
No comprende porque le tienen miedo. Sabe que es incapaz de lastimar a alguien, sin embargo le asusta la sensación que causa entre los humanos.
Ahora su cola fina se engancha en una latita de coca-cola-.
Tironea desdesperada hasta liberarla, pero el envión la impulsa hacia atrás con fuerza y entonces resbala por la tubería y se desliza por el metal frío hacia otros caminos desconocidos.
Allí no hay niños, ni flores, ni risas.
El recorrido es a toda velocidad y está oscuro. Gira la ratita como una pelota de terciopelo. Rebota contra el tunel de plomo con sus patitas para arriba.
Vuelas y más vueltas.
Circulan ríos y ruidos de agua fina.
Hace frío en la nariz.
Aspira aire de hielo y los ojos se vuelven rojos de brillo. Finaliza el recorrido por los caños y encuentra el camino otra vez.
Tiene estrellitas en la cabeza y está un poco mareada. Asoma sus orejas de cartón por la abertura de la alcantarilla. Mueve el cuerpo de un lado a otro para secarse.
Y mira frunciendo el hocico. Mira.
Le impacta la blancura esparciéndose en el asfalto.
LLueven copos de nieve desde el más allá. El mundo se ha vuelto blanco.
No logra comprender de que se trata, ni porque la angustia diaria es ahora felicidad extrema.

jueves, 1 de mayo de 2008

Fugacidad

Porque será que a la vida siempre la falta sal...? Porque razón los condimentos que nos fueron asignados carecen de propiedades duraderas para sentir eterna esa sención de sabor a almizcle exquisito, desplegandose aterciopelado en los labios suaves a flor de piel.
Nunca está satisfecho el ser humano,y aun, cuando este milagro sucede, la fugacidad invevitable del tiempo condena la felicidad al fracaso y por alguna razón inexplicable, una fuerza interna sugiere que no alcanza, que nunca pudo haber sido suficiente, que siempre ha de buscarse más, mas alla de uno mismo.
Aunque la panorámica de la vida muestre un presente acorde hasta la costumbre, necesario hasta el aburrimiento.
Así, pasa la vida, y no sabemos cocinar.

martes, 18 de marzo de 2008

Dieciocho meses













Bajo la alfombra.
Ahí tambien lo buscaron, pero no encontraron su nombre, ni su cuerpo, solo un puñado austero de las cenizas de un secreto sucio a punto de no florecer jamás.
Ahora miro por la ventana. Deben ser cientos de ellos, y tal vez en ellos me refleje desde mi pupila ausente.
Cada palabra altoparlante y cada bandera no son más que excusas perfectas para intentar burlar al mal, comprender las fallas de la estúpida suerte y justificar a los inocentes de causa abierta y latidos cesantes.
Pero el mal anda suelto, hace rato ya, celular en mano, poder en el bolsillo, impunidad a cuestas, apenas dos llamadas, y una mentira imposible de develar.
Ya nadie recuerda los zapatos andrajosos que llevaba puestos, o la sonrisa abierta que podía brindar a pesar de todo.
Ya nadie lo olvida y a cada paso es la única razón del caminante.
El mal es invisible, usa guantes negros,pero algún día la verdad tendrá cara.
La cara de un país que se pondrá de pie.
Sin embargo, la realidad ofrece invalidez de acción, impotencia de lágrimas contenidas.
El aire pacífico y enviciado de la ciudad huele a ojos tristes, a muerte dulce.
La de la vida... y la de la fe.

domingo, 24 de febrero de 2008

Bajo el puente...

El puente sirve a veces de refugio.
La nariz estampada en el vidrio y los apenas cinco segundos del querer mirarlo todo.
Un cama en el medio de la tierra con frazada incluída. La mesa mas triste que haya existido jamás. Al menos pienso y me refugio también en lo absurdo. Quizás la lluvia no llegue a alcanzarlos. La sobremesa es al aire libre.
Que pasarà cuando llegue el invierno y no haya calefacción.
El cuerpo de un niño delgado permanece boca abajo descansando sobre una almohada sucia.
La mujer sostiene a un pequeño que apenas camina, y menos mal que lo sostiene porque el niño esta descalzo. Y puede cortarse. Y menos mal que lo sostiene porque el niño no tiene zapatos.
Es como una película de esas que llevan a uno a apagar la tele. Sin embargo quiero ver y empaparme de ellos.
No tienen intimidad puesto que todos podemos observarlos. Sus vidas son colectivas. Sin embargo nadie ha de ponerse en la piel que los recubre. Y los recubre también el polvo, y una capa espesa de microbios insolentes. De insectos que a su vez los inmuniza. Los inmuniza hasta impedirlos de sentir lástima propia.
Porque son sobrevivientes de la vida, y para la gente que lo acepta todo la fortaleza inhibe hasta las lágrimas.
Solo ver llegar el sol, bajar el sol y repetir la historia cada día sin reflexionar mucho acerca de todo o en relación a nada.
Y ahí los veo, aunque la autopista quede atrás y me encuentre en mi casa escribiendo este texto.
Siguen ahí.
Miràlos.
Velos.
Acerca tu nariz al vidrio.
Basta con deslizar el inicio de la nueve de julio y el simulacro de hogar habita el aire de moscas, y el hambre en los huesos. Pero el puente los contiene, los recubre al menos de la lluvia.
Ese es mi consuelo. Consuelo de tontos si los hay.
Asi pasa la vida, día tras día. Todos los vemos. Las bolsas revueltas. La pobreza como una imagen típica turistica y porteña. Ahí estan, llorando el tiempo sin sal y aprovechando lo que la vida les dió.
Una casa sin paredes.
Al menos de noche pueden verse las estrellas y las flores soñadoras de los palos borrachos, y cuando es época, el color lavanda del jacarandá. Y lo esencial, esta y por única vez, es visible a los ojos.
Pero el corazón no funciona a pesar de que todos lo vemos.
Tenemos infartos masivos, se nos paralizan los brazos produciendo inmovilidad absoluta.
El corazón no funciona, no siente.
Porque es más fácil no sentir.
Porque asusta la sola idea de ser parte.
De enfrentarse a lo que nos podría haber tocado.
Porque no fuimos educados para rescatar.
Porque el lema es salvese quien pueda.
Porque la palabra pobreza es pecado.
Entonces la ahorta se nos contrae y el corazón no bombea sangre. Porque asusta la sola imagen.
Porque no es ficción. Porque es mas real que en la tele, y porque su techo es apenas nuestro suelo.
Y están ahí abajo.
Y nadie los sube.
Nadie los pone a la misma altura.
Y nadie hace nada.
Al menos no, hasta las próximas elecciones, en las que tal vez, tampoco se haga nada.
Porque la gente vive ocupada dentro de burbujas de lujo ficticio sin simulacro de casa con techo de autopista y sin paredes y sin comida y sin puerta, abierta a las estrellas y con entrada de pasto, microbios insolentes y tierra seca.
Porque es más fácil no involucrarse.
Porque estamos inmunizados de compasión social.
Porque estamos ciegos de alma y no podemos ver.

viernes, 25 de enero de 2008

Milagros

Por los pasillos circulan las ruedas apuradas de una camilla de traslado. La sal sigue derramándose al tiempo en que recorre las curvas edilicias con el corazón al punto límite.
El cuerpo de la mujer predomina inherte sobre la superficie de cuero y tela, pero puede percibirse la respiración profunda a pesar de todo. La hinchazón del vientre arropado por una sábana blanca de lino, protege la excusa perfecta para un final feliz. Para el principio de todos los motivos.
Una luz comienza a atravesar los ojos cualquieras, que a su paso fijan irrespetuosos la vista en ella.
Las salas de espera dilatan las ansiedades de incómodas visitas médicas.
En el segundo piso, se abre un ascensor de acero y espejo. Alguien continua empujando la camilla a su destino.
Su camino chorrea luz, no hay frío, y cualquier pensamiento se esfuma al observar la tensión del recorrido. El olor a hospital es intenso hasta el desmayo, pero su motivo no deja correr más sangre que la justa y necesaria.
Y es que sucederá en cuestión de segundos, y entonces, el mundo no volverá a ser el mismo.
Abril derramará ocres y mentas, y el aire inhalará vida.
Las preguntas serán otras. No habrá explicación para tanto sin decir. Nada expresará igual el reflejo de los años.
Ella gritará desgarrándose de esperanza El dolor pasará inadvertido.La mano de ese hombre le dará sostén y solo entonces, y juntos, lo comprenderán todo.
Se escuchará un llanto, y luego risas.
No habrá mas miedos. Habrá nacido una niña. Tendrá los ojos de otoño.
La llamarán ¨Milagros¨.

sábado, 1 de diciembre de 2007

La semilla

Hoy comprendí la esencia.
Las pequeñas cosas determinan la existencia de las grandes.
Cada paso ha de cuidarse como el último.
Y en esto, la fórmula estará condicionada al éxito, tan solo con detenerse en el detalle de sembrar con esmero y dedicación a cada instante.
En apropiarse de cada semilla con amor.
Esta brotará, le faltará agua, sucumbirá los temporales, se ahogará sin destino, y sorpresivamente... nacerá el tallo y se llenará de hojas , que crecerán hacia la luz del sol forjando ramas fuertes que harán de esa semilla - un árbol único. -
El todo, jamás se logra, sino es sumando sus partes.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Grupos sanguineos

Estan, los que se acostumbraron a la armonía equilibrada de sentir casi nada...
Y están, los que a pesar de todo o mas allá de eso, sostienen que vale la pena intentarlo.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Apariencias

- Tengo esa extraña sensación en la garganta...

- Cual sensación? cual de todas?

- Esa...

- Esa cual? sensación de que?

- De que nada es lo que parece... aunque así sea.

Me leen...