Las casualidades no son casualidad. Todo el pasado se encastra en el hoy, como una pieza que se une, que pega en partes iguales lo no premeditado, aquello capaz de convertir en señal, lo que una vez fué espontáneo y no destinado a ninguna parte.
Sortilegios cotidianos
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sábado, 19 de noviembre de 2011
sábado, 20 de diciembre de 2008
El dulce
- No entiendo como fue que sucedió, mi mano no accionó sobre el frasco y mis sueños no quisieron llegar así de lejos...
- Pero - ¿como es posible si no veo otro responsable cerca de ese dulce? Además ¿ cual es el sabor de la intención, y porque esa mermelada de naranjas deliciosas sabe amarga en mi piel?
- Tal vez, no todo sea predecible o calculable en esta vida, hay un margen de profundo de error y quizás allí transitamos este instante... superarlo llenará nuestras vidas con la fragancia intensa de los azhaares de verano... o nos desvanecerá en el recuerdo turbio de lo que oscurece y mata la luz de nuestros días...
Si el error se instalara ahora en nuestras almas, la condena al fracaso desteñiría el color pixelado de la foto y los ojos del futuro imaginado quedarían tuertos de proyectos, ávidos de tristeza e incertidumbre... lúgubres de espanto.
- Algunos dulces se volcarán de todas formas, aun sin que la mano del hombre premedite el color de su cáscara o el dolor que desprenden sus gajos al llorar el jugo en gotas
- Algunos hombres, haran lo suyo aunque los sueños se derramen sobre el teclado. Algunos besos sabrán a merteolate, a cura de sueño, a días de rosas...
- Y es que veces, sobran las palabras...
viernes, 28 de noviembre de 2008
Poesía de la tristeza
Un día encontré una tristeza. Avanzaba río abajo entre las piedras grises del abismo sur.
Me dijo que era en vano caminar en direcciones opuestas. Que me callara, que mis palabras sabian a menta y mis ojos a fuego.
Me tendió una mano falsa y un puñado de verdad a secas.
Me escupió los sueños y me hecho en cara el haberle dado vida.
Me reclamó los días de vuelo y el amor invertido y me contó que su destino no sabe otra cosa más que eso...
Me abandono de esa extraña forma en la que las tristezas saben decir adiós.
Nunca supe cuando ni como se fue, ni siquiera si se ha ido, porque de a ratos me inunda las alas y me vence la boca.
Y por momentos me abandona en su tortura oculta para dejarme caer una y otra vez.
Un día me encontré una tristeza, tenía nombre azul y ojos almendrados y voz gruesa y la poesía entre las manos de hombre de palabra noble. Y dío luz a mi vida.
Tal vez haya ido río abajo. No puedo saberlo, no me lo dijo, se fue así como las tristezas, sin decir adiós.
Ahora mi luna, llora cada noche por no verla sonreír.
Me dijo que era en vano caminar en direcciones opuestas. Que me callara, que mis palabras sabian a menta y mis ojos a fuego.
Me tendió una mano falsa y un puñado de verdad a secas.
Me escupió los sueños y me hecho en cara el haberle dado vida.
Me reclamó los días de vuelo y el amor invertido y me contó que su destino no sabe otra cosa más que eso...
Me abandono de esa extraña forma en la que las tristezas saben decir adiós.
Nunca supe cuando ni como se fue, ni siquiera si se ha ido, porque de a ratos me inunda las alas y me vence la boca.
Y por momentos me abandona en su tortura oculta para dejarme caer una y otra vez.
Un día me encontré una tristeza, tenía nombre azul y ojos almendrados y voz gruesa y la poesía entre las manos de hombre de palabra noble. Y dío luz a mi vida.
Tal vez haya ido río abajo. No puedo saberlo, no me lo dijo, se fue así como las tristezas, sin decir adiós.
Ahora mi luna, llora cada noche por no verla sonreír.
lunes, 27 de octubre de 2008
La espera
María deja la taza azul de café a un costado, se pone su piloto crema y ajusta su enorme cartera al hombro. Gabriel tomas las llaves, apaga la computadora, y ordena uno a uno los tres libros en la repisa: primero aquel verde, más tarde ese del autor inolvidable, y luego este otro, de ya recordaremos quien. Los desliza entre los tomos de la biblioteca con total cautela empujándolos con su dedo índice lentamente hacia el fondo. Revisa las ornallas de la cocina y apaga todas las luces.
Está listo para salir. Solo entonces comprende que se siente un tanto incómodo con el sweter abrigado debajo de la campera naranja y gris. Entonces, enciende las luces nuevamente, se saca la prenda de lana y con el torso desnudo-apurado y el frío en la piel blanca y suave, se vuelve a vestir.
Ahora sí, llaves en mano y casa sin riesgos, se decide a cerrar la puerta, pero olvida el maletín justo al costado del escritorio.
María espera en el pasillo, aprieta el botón rojo del ascensor, tiembla,se abriga la garganta con la solapa y mete las manos en los bolsillos.
Se miran un instante en los espejos. Bajan.
Ahora salen y la calle está vacía. Corre viento helado y ganas de una frazada compartida hasta la nariz.
No sabemos cual es la hora exacta, ni podremos saberlo, porque la batería del celular se descargó y el reloj no tiene agujas.
Es tarde, y hay que depedirse.
Gabriel acompaña a María una cuadra y media hasta la parada del 37. Hasta que venga dice, entre siete y mil segundos.
Pero los minutos pasan y ningún vehículo se detiene en el lugar. María decide entonces acompañara a Gabriel a la vuelta de la esquina, en donde para el 42. Como la charla está entretenida, deciden regresar a la primer parada, en caso de que se acerque el colectivo. Pero vislumbran a lo lejos, que este acaba de pasar y va dejando su estela de humo a la distancia. Entonces vuelven, para ver si al menos Gabriel tiene esa suerte. Ahora esperan. Se observan los zapatos. Miran el cielo. Una luz redonda y blanca brilla alto en la oscuridad. Se ríen. Se hablan. Se miran. Se ríen.
Así, regresan a la parada del 37 para volver a regresar de a ratos a la del 42.
Se acompañan. Van y vienen una y otra vez. Van y vienen. Vienen y van.
Para no dejarse solos.
Para no volverse tristes.
Para que la soledad no los alcance,sin haber compartido la espera.
Está listo para salir. Solo entonces comprende que se siente un tanto incómodo con el sweter abrigado debajo de la campera naranja y gris. Entonces, enciende las luces nuevamente, se saca la prenda de lana y con el torso desnudo-apurado y el frío en la piel blanca y suave, se vuelve a vestir.
Ahora sí, llaves en mano y casa sin riesgos, se decide a cerrar la puerta, pero olvida el maletín justo al costado del escritorio.
María espera en el pasillo, aprieta el botón rojo del ascensor, tiembla,se abriga la garganta con la solapa y mete las manos en los bolsillos.
Se miran un instante en los espejos. Bajan.
Ahora salen y la calle está vacía. Corre viento helado y ganas de una frazada compartida hasta la nariz.
No sabemos cual es la hora exacta, ni podremos saberlo, porque la batería del celular se descargó y el reloj no tiene agujas.
Es tarde, y hay que depedirse.
Gabriel acompaña a María una cuadra y media hasta la parada del 37. Hasta que venga dice, entre siete y mil segundos.
Pero los minutos pasan y ningún vehículo se detiene en el lugar. María decide entonces acompañara a Gabriel a la vuelta de la esquina, en donde para el 42. Como la charla está entretenida, deciden regresar a la primer parada, en caso de que se acerque el colectivo. Pero vislumbran a lo lejos, que este acaba de pasar y va dejando su estela de humo a la distancia. Entonces vuelven, para ver si al menos Gabriel tiene esa suerte. Ahora esperan. Se observan los zapatos. Miran el cielo. Una luz redonda y blanca brilla alto en la oscuridad. Se ríen. Se hablan. Se miran. Se ríen.
Así, regresan a la parada del 37 para volver a regresar de a ratos a la del 42.
Se acompañan. Van y vienen una y otra vez. Van y vienen. Vienen y van.
Para no dejarse solos.
Para no volverse tristes.
Para que la soledad no los alcance,sin haber compartido la espera.
Junio de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
Ojosueños
Exquisitos, contrastantes, derretidos,
como miel de caña al cielo abierto...
desteñidos por las lluvias de la vida
como yo en ellos reflejada,
algo así como encontrarte
como pisar suelo firme
redimirme
o estar sedienta al verlos...
como miel de caña al cielo abierto...
desteñidos por las lluvias de la vida
como yo en ellos reflejada,
algo así como encontrarte
como pisar suelo firme
redimirme
o estar sedienta al verlos...
martes, 13 de mayo de 2008
El compromiso
A Laura y Fran, por el encanto de las pequeñas cosas...
Laura es maestra jardinera.
Prepara cosas para sus alumnos.
Recorta papelitos de colores y arma botellitas con agua y anillos brillosos que floten dentro de ellas.
Francisco es el hijo de Laura.
Todas las mañanas concurre a la escuela con sus nueve años de encanto.
Tiene la mirada dulce y la sonrisa franca.
Observa los juguetes que Laura construye para los pequeños bebes de la sala.
Le pide a su mamá dos anillos de plástico, de esos para decorar botellitas mágicas.
Para que los querés? - le pregunta su mamá.
¨Uno para Camila y otro para mí¨- dice, y se los guarda cuidadosamente en el bolsillo.
Y se ilumina.
Laura es maestra jardinera.
Prepara cosas para sus alumnos.
Recorta papelitos de colores y arma botellitas con agua y anillos brillosos que floten dentro de ellas.
Francisco es el hijo de Laura.
Todas las mañanas concurre a la escuela con sus nueve años de encanto.
Tiene la mirada dulce y la sonrisa franca.
Observa los juguetes que Laura construye para los pequeños bebes de la sala.
Le pide a su mamá dos anillos de plástico, de esos para decorar botellitas mágicas.
Para que los querés? - le pregunta su mamá.
¨Uno para Camila y otro para mí¨- dice, y se los guarda cuidadosamente en el bolsillo.
Y se ilumina.
sábado, 26 de enero de 2008
El calendario
Y ahora Matías que arranca la hoja del calendario. No es jueves la fecha indicada. Pero al arrancar esa hoja se detiene a observar que el número de la siguiente expresa diecisiete y entonces se pierde en la biosfera del tiempo. Los pies inertes no sabrán dar ni un solo paso más.
Las arenas movedizas del destiempo gris de sus ojos tiesos, lo socavan con su ausencia.
Ahora tiene las manos ajadas desbordantes de respuestas y ninguna falta.
Las arenas movedizas del destiempo gris de sus ojos tiesos, lo socavan con su ausencia.
Ahora tiene las manos ajadas desbordantes de respuestas y ninguna falta.
Primer parrafo
En un punto inicial, todos los principios.
El principio de principiantes y el de príncipe.
Allá en el otro extremo, los fines, los finales felices.
Los punto y aparte. Los punto y coma. Y vos te escondes y yo se embroma. Los dos puntos: Los de esta agua no he de beber. Los puntos que me incitan a sentirte suspensivo. El suspenso de tu boca en mi memoria.
Los The End hasta nuevo aviso y los no me acuerdo pero aca estamos.
Los tiempos que corren, y las corridas sin tiempo cuando es necesario verte, como en este preciso instante que a donde andarás.
En el medio: medios, agua, tierra, ramas, aciertos, ojos, manos, libros, delicia, sueños, besos, tinta, paz, suficiente.
Y una promesa sin dueño.
Y palabras sueltas que se enroscan en cada fibra muscular como una raíz abrasiva de acero y piel. Como un manto de astuta poesía disfrazada de coraza contra todos los males.
Poesía chorreando jugo eterno de vos.
Lo unico que puede salvarnos/me.
Y en el contiente de todas las cosas que me diste, el titanio de un espacio blanco, como la sal, como la libertad de la deriva sin puerto, que empieza a escribirse, ahora, a través de mis ojos nuevos, sin dejar sangría.
El principio de principiantes y el de príncipe.
Allá en el otro extremo, los fines, los finales felices.
Los punto y aparte. Los punto y coma. Y vos te escondes y yo se embroma. Los dos puntos: Los de esta agua no he de beber. Los puntos que me incitan a sentirte suspensivo. El suspenso de tu boca en mi memoria.
Los The End hasta nuevo aviso y los no me acuerdo pero aca estamos.
Los tiempos que corren, y las corridas sin tiempo cuando es necesario verte, como en este preciso instante que a donde andarás.
En el medio: medios, agua, tierra, ramas, aciertos, ojos, manos, libros, delicia, sueños, besos, tinta, paz, suficiente.
Y una promesa sin dueño.
Y palabras sueltas que se enroscan en cada fibra muscular como una raíz abrasiva de acero y piel. Como un manto de astuta poesía disfrazada de coraza contra todos los males.
Poesía chorreando jugo eterno de vos.
Lo unico que puede salvarnos/me.
Y en el contiente de todas las cosas que me diste, el titanio de un espacio blanco, como la sal, como la libertad de la deriva sin puerto, que empieza a escribirse, ahora, a través de mis ojos nuevos, sin dejar sangría.
martes, 22 de enero de 2008
Omnisciente
En lo alto del edificio, una ventana abierta.
Las luces de la noche brillan como fósforos urbanos, enmarcando un atardecer que se deja vencer, añejo y cálido, para dar lugar a los sueños tal cual son.
Un aire nuevo ingresa por la gran abertura.
Como si fuera el suave perfume de las gardenias, asalta la boca y el alma de preguntas incógnitas.
Lo respira en cuotas de suspiros fragmentados.
Es tal vez, la sensación de que en algún lugar del mundo, los faroles intermitentes brillarán de esa misma forma, destiñiendo un cielo gris ceniza, que se desploma ahora sobre los autos dirigidos a sus propias rumbos, nublando la vista con el fondo de una melodía punzante, embalsamando la mente por un lapso de segundos.
Un sin fin de motivos iluminados, pulverizan el oxígeno instalando ese ambiente propio de los meses de verano.
Un cielo de estrellas se asoma con timidez, una invasión de astros, que tal vez conozcan el fin, o acaso el principio de todo como ha sido, o será para siempre.
Y los mismos vientos nuevos volando a destino, llevando consigo la misma luz, y esfumando las distancias en la boca de otros ojos.
Las luces de la noche brillan como fósforos urbanos, enmarcando un atardecer que se deja vencer, añejo y cálido, para dar lugar a los sueños tal cual son.
Un aire nuevo ingresa por la gran abertura.
Como si fuera el suave perfume de las gardenias, asalta la boca y el alma de preguntas incógnitas.
Lo respira en cuotas de suspiros fragmentados.
Es tal vez, la sensación de que en algún lugar del mundo, los faroles intermitentes brillarán de esa misma forma, destiñiendo un cielo gris ceniza, que se desploma ahora sobre los autos dirigidos a sus propias rumbos, nublando la vista con el fondo de una melodía punzante, embalsamando la mente por un lapso de segundos.
Un sin fin de motivos iluminados, pulverizan el oxígeno instalando ese ambiente propio de los meses de verano.
Un cielo de estrellas se asoma con timidez, una invasión de astros, que tal vez conozcan el fin, o acaso el principio de todo como ha sido, o será para siempre.
Y los mismos vientos nuevos volando a destino, llevando consigo la misma luz, y esfumando las distancias en la boca de otros ojos.
lunes, 5 de noviembre de 2007
Venta de sueños

- Buenos días - dijo el principito.
- Buenos días - contestó el mercader.
Era un vendedor de sueños para no dejarse caer.
Deberás atesorarlos. Cada uno de ellos, una vez cumplido, dará forma a tus días y vitalidad a tu alma.
Te convertirás en brillo en los ojos, en una mano abierta, en la palabra perfecta.
Serás rayo de sol en cada páramo o luciérnaga crepuscular en tierra de incertidumbres.
Entre sueño y sueño encontrarás que alguna frustración ,
puede, acaso, sucederte...
Y como debo usarlos? - pregunto el principito.
Con tezón, y paciencia. - respondió el mercader.
Y esa mágica convicción, ¨perseverancia¨...
Y esperanza, fugaz o permanente, sin ella, uno a uno, desvanecerán...
Mi consejo es no guardarlos demasiado tiempo, con su justa medida, estará bien.
Caducan cuando el motor de las cosas esenciales no los pone en marcha.
- No lo haré, hoy mismo comenzaré a cumplirlos - anunció el principito.
Y aunque vislumbró la excepción a la regla, con su auguro de vuelos nuevos y su sonrisa pura, y su transimisión mas cierta, y a pesar de las sabias recomendaciones del mercader, por alguna extraña razón que todavía hoy no sabe definirse con cordura, principes y princesas continuan guardando bajo llave, los mejores sueños, dilatando su absurda espera bajo alguna triste frustración o ningún planeta prometido.
martes, 4 de septiembre de 2007
miércoles, 29 de agosto de 2007
Delirio disociado de rimas incoherentes
Bajo que desliz sospecha de cimientos
de adoquines rotos viejos sin amparo
se reduce a fortalezas y lamentos
se incineran con mis besos tus descaros
Porque tiemblan por tu amor las golondrinas
si el destiempo de tu luz no se me apaga
para que se van los sueños a la esquina
y porque motivo gris estoy lejana
Cuantos ruidos traen los lirios de tu nuez
donde encuentro costureras sin almohadas
porque intento despiadada si sabes
que te cuento cada cuento enamorada
Y es así que nunca muere la nostalgia
de saberte entre algodones de penumbras
no sabría que decirte yo de rosas
mis secretos me los llevo hoy a la tumba.
Doce sueños que se cuentan sin Gabito
y una escala que no entiendo de ambiciones
podra ser al fin abril sin pajaritos!
pero nadie que me llene de ilusiones
Hasta aquí las incoherencias de estas letras
y el delirio de escribir lo que se implanta
en mis dedos conduciendo mi teclado
sin tapujos, ni motivos, ni garganta.
Y podría seguir así con desmesura
destilando saltos, puntos, lunas, quistes
donde encuentro ahora en mi mas aventuras?
fantasiosas, como el lago de los cisnes
Con que fin llega el final y se me impone
destiñiendose de luces doloridas
porque el brillo de las fotos de mi alma
se destila de las flores recibidas?
Y se mancha, y se sueña, se alimenta
se reduce, se acrecienta, se me pinta,
se tropieza con el enter y hace estragos
de pupilas y conjuros a la tinta.
de adoquines rotos viejos sin amparo
se reduce a fortalezas y lamentos
se incineran con mis besos tus descaros
Porque tiemblan por tu amor las golondrinas
si el destiempo de tu luz no se me apaga
para que se van los sueños a la esquina
y porque motivo gris estoy lejana
Cuantos ruidos traen los lirios de tu nuez
donde encuentro costureras sin almohadas
porque intento despiadada si sabes
que te cuento cada cuento enamorada
Y es así que nunca muere la nostalgia
de saberte entre algodones de penumbras
no sabría que decirte yo de rosas
mis secretos me los llevo hoy a la tumba.
Doce sueños que se cuentan sin Gabito
y una escala que no entiendo de ambiciones
podra ser al fin abril sin pajaritos!
pero nadie que me llene de ilusiones
Hasta aquí las incoherencias de estas letras
y el delirio de escribir lo que se implanta
en mis dedos conduciendo mi teclado
sin tapujos, ni motivos, ni garganta.
Y podría seguir así con desmesura
destilando saltos, puntos, lunas, quistes
donde encuentro ahora en mi mas aventuras?
fantasiosas, como el lago de los cisnes
Con que fin llega el final y se me impone
destiñiendose de luces doloridas
porque el brillo de las fotos de mi alma
se destila de las flores recibidas?
Y se mancha, y se sueña, se alimenta
se reduce, se acrecienta, se me pinta,
se tropieza con el enter y hace estragos
de pupilas y conjuros a la tinta.
miércoles, 1 de agosto de 2007
Risas

Es ilícito comprar la risa
pierde en su esencia espontaneidad
resurge como una parte clandestina
y electrocutada de lo que somos
fuimos, había guardado...
de lo que siempre dormía oculto
y no podía ver la luz, natural, de rayos,
buscando la salida deforme de la carcajada
sin fin ni análisis aparentes
ni ecuasiones resueltas
de presentes invadidos por el sol
de un solo disparo al sentimiento
Olvida uno lo que atesora de conjuros
en el lugar al que desea regresar.
O del que quizás y por si acaso
nunca se ha ido...
Y susurra con escalofríos palabras
que no mienten.
pierde en su esencia espontaneidad
resurge como una parte clandestina
y electrocutada de lo que somos
fuimos, había guardado...
de lo que siempre dormía oculto
y no podía ver la luz, natural, de rayos,
buscando la salida deforme de la carcajada
sin fin ni análisis aparentes
ni ecuasiones resueltas
de presentes invadidos por el sol
de un solo disparo al sentimiento
Olvida uno lo que atesora de conjuros
en el lugar al que desea regresar.
O del que quizás y por si acaso
nunca se ha ido...
Y susurra con escalofríos palabras
que no mienten.
sábado, 21 de julio de 2007
Del porque de los conjuros...
Es diciembre veintiuno, de setentaicuatro primaveras celestes de ningún jacarandá.
No cree en los horóscopos pero si en las estrellas. Escribe por todas aquellas cosas esenciales que no sirven, ni servirán jamás. De ahí el motivo de sus conjuros y sus pupilas consumistas de sentidos.
Es maestra de personas muy pequeñas y muy grandes a la vez. Sabias, vulnerables e incomprendidas. Se acerca a ellas por la verdad en sus ojos y su poca distorsión de humanidad. Por eso enseña. Por eso vive.
No puede a veces dormir, pensando en el destino. Menuda palabra, que no existe.
Desconfía de la violencia en un puño, y prefiere la razón a lo irascible. El alma al diablo. O al diablo con el alma cuando el amor carece de respeto y fidelidad. Cree en los vínculos que perduran por amistad de palabras y capacidad de conjunción de diferentes bajo un mismo cielo de desigualdades. Pero sabe, muy a pesar de su querer que nada puede durar para siempre. Ni conjugarse irremplazable, en un mundo de suplencias rotativas y ausencias sin aviso y trascendencia dudosa de adióses inevitables, tan necesarios como los puntos finales. Mirá la nube de letras, de perfume de hojas blancas y olor a cuento y poesía barnizada de pasado de jazmines y rosas con pétalos de hiel, de algún planeta que espera, todavía, conquistar.
Y a su paso, confía, mas allá de sus creencias y sus debilidades inquebrantables.
Y se pinta de púrpura, y se baña de sal, de muecas de incertidumbre, de lunas llenas de vacíos y hastío y apego inoportuno. Inevitable de ser. De risas compartidas y sangres comunes desistiendo contra la corriente.
Y se disfraza de alas blancas.
De papiro y nudos de mar.
Y vuela. Sin rumbo, mapas o caminos premeditados.
Con esquirlas de cristal en la mirada, y azul tinta en la huella dactilar.
No cree en los horóscopos pero si en las estrellas. Escribe por todas aquellas cosas esenciales que no sirven, ni servirán jamás. De ahí el motivo de sus conjuros y sus pupilas consumistas de sentidos.
Es maestra de personas muy pequeñas y muy grandes a la vez. Sabias, vulnerables e incomprendidas. Se acerca a ellas por la verdad en sus ojos y su poca distorsión de humanidad. Por eso enseña. Por eso vive.
No puede a veces dormir, pensando en el destino. Menuda palabra, que no existe.
Desconfía de la violencia en un puño, y prefiere la razón a lo irascible. El alma al diablo. O al diablo con el alma cuando el amor carece de respeto y fidelidad. Cree en los vínculos que perduran por amistad de palabras y capacidad de conjunción de diferentes bajo un mismo cielo de desigualdades. Pero sabe, muy a pesar de su querer que nada puede durar para siempre. Ni conjugarse irremplazable, en un mundo de suplencias rotativas y ausencias sin aviso y trascendencia dudosa de adióses inevitables, tan necesarios como los puntos finales. Mirá la nube de letras, de perfume de hojas blancas y olor a cuento y poesía barnizada de pasado de jazmines y rosas con pétalos de hiel, de algún planeta que espera, todavía, conquistar.
Y a su paso, confía, mas allá de sus creencias y sus debilidades inquebrantables.
Y se pinta de púrpura, y se baña de sal, de muecas de incertidumbre, de lunas llenas de vacíos y hastío y apego inoportuno. Inevitable de ser. De risas compartidas y sangres comunes desistiendo contra la corriente.
Y se disfraza de alas blancas.
De papiro y nudos de mar.
Y vuela. Sin rumbo, mapas o caminos premeditados.
Con esquirlas de cristal en la mirada, y azul tinta en la huella dactilar.
miércoles, 27 de junio de 2007
Suerte

a Matute, por la niñez compartida...
Matías corre por la rambla. A su costado, el teatro Argentino lo acompaña, imponente. Entre la multitud, el niño de los ojos miel se abre paso. Busca lo circundante, avanza, no se aburre. Bajo un cielo de tiza, el mundo rendido a sus pies.
Algunos metros atrás, caminamos con el cochecito. Recorremos los mismos espacios de baldosas recicladas, que dos decadas ayer, algunas veces, descubrimos juntas con amistad, muñecas y gomitas de azúcar.
Ya casi no recuerdo como era cuando ellos no estaban.
Curioso, mi ahijado, se detiene y espera. Nuestros pasos acortan la distancia y lo vemos, expectante, ante el espectro de agua tornasolado salpicando las alturas. Su cara se ilumina avisándonos - Una fuente.
La moneda desaparece en su puño cerrado de ansiedad y la mirada se arruga para no dejarlo ver. Abre sus ojos cuando el ruido del metal circular gira sobre su eje en el aire suspendido, para desaparecer en el agua tres gotas después.
Simultáneas, las palabras de quién hace su pedido y desafía mediante su conjuro, un futuro de colores, soñando un presente, a sus cuatro años de infancia deliciosa.
- Deseo tener deseos - dice- y entonces sí, vuelve a mirar y sonríe.
jueves, 17 de mayo de 2007
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