¨Me reflejo en otras pupilas. Me someto a las igualdades subjetivas de las miradas diferentes...¨

Sortilegios cotidianos

martes, 29 de abril de 2008

Abrazada a una duda...

Cuando faltan las palabras y escasean los motivos
cuando no quedan para gritar mas que silencios
me pregunto a donde estará ahora,
el muso eterno de mi escritura
el verso que se incrusta en mi costado
el luto del canario sin alpiste
el hueco desolado de un cántaro sin agua
mi poesía infinita, mi sueño de contrabando
ese, cuyo nombre se ha convertido en mi sombra
el mismo, que puede dejarme abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda...


Y entonces, Joaquín,
que se tumba a mi lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea...


A LA ORILLA DE LA CHIMENEA - JOAQUÍN -


Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres tambien
puedo ser tu estacion y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.

Y si quieres tambien
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adios y tu “ven”,
tu manta y tu frio,
tu resaca, tu lunes, tu hastio…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres tambien
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu dia.

Tu rencor, tu por que, tu agonia…
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

sábado, 26 de abril de 2008

La luna en cuarto menguante


Hoy no tengo ganas de volar
los fantasmas llegaron a las tres
y se lo llevaron todo.
El relicario con las palabras
y el puñado de sueños desabrochados de mi camisa
No quedó en el espacio reiterado
más que el rastro de la incertidumbre,
angustiada,
abriendo cientos de abanicos delirantes
a todas las respuestas de sal
destiñendose, afianzándose
sin preguntas ni alas,
disfrazadas
de absurdos, argumentos y falacias.

Me leen...