¨Me reflejo en otras pupilas. Me someto a las igualdades subjetivas de las miradas diferentes...¨

Sortilegios cotidianos

viernes, 3 de agosto de 2007

Falencias


Te veo en la puerta. Contesto "no tengo" por costumbre.
Me arrepiento a los tres segundos.
Ingreso. Manteca, sal y jugo de naranjas.
Me olvido de mostrar la tarjeta, y entonces me acuerdo de tus ojos.
De tu mano haciendo una cajita de hambre para que algo se deposite ahí. No llegás ni a una década.
Cuando salgo ya no estás. Hace frío, llueve mucho y se parece al día previo a la nieve.
No imagino que habrás hecho. Te busco en las baldosas. Quien te habrá rescatado del suelo, de la tristeza calandote los huesos. No recuerdo tu cara. Camino pensandote. Doy vueltas de manzana y me rindo.Entonces saco las llaves de la cartera, y a mitad de cuadra te veo. Avanzas por la vereda, pero despacio, como los perdidos de rumbo exacto y abundante incertidumbre. Dos pasos y giras. Miras la nada. Dos más y otra vez un horizonte que no existe. Caminante sin camino.
Me detengo a mirarte de lejos, solo para espiar tus pasos a seguir. Supongo que esperas a quien te busque. Que así debe ser todos los días. Las bolsas del super me pesan, pero no puedo avanzar con mi vida, tan ajena a tu pobreza, tan igual a tu sangre.
Tan lejos de vos.
Entonces empiezo a perseguirte, cada vez mas segura, y no quiero perderte.
Te alcanzo, te hablo y te das vuelta. Justo cuando se te estan empezando a llenar los ojos de lágrimas, de no saber a donde ir. La comisura de la boca se te vence y las facciones permanecen congeladas, y mis palabras parecen no llegarte.
Te digo, que comas lo que te doy. Que te cuides.
No respondes. Me voy. Te quedás ahí mientras yo camino desangrandome en silencio, volviendo a mis cosas, a mi mundo diferente, básico, sin lujos, o con ellos si nos comparamos.
Me doy vuelta y vuelvo a espiarte. Y veo como allá en la esquina, haces lo mismo conmigo.
Y no entiendo, ni voy a hacerlo nunca mientras viva.
Tan desparejo todo. Tan confuso. Tan sin sentido.
Y mientras subo en el ascensor se me llena una pupila de sal, y después la otra.
Y pienso que algo es algo, y que hice lo que pude.
Y no me alcanza.

1 comentario:

Sebastián Gabriel Barrasa dijo...

Me tomé el atrevimiento de leerlo en voz alta delante de un par de cruzagramas. Todos coincidimos en un guau! Qué bien que escribe esta chica!

Date una vuelta por Antonin Artaud.
Estás caminando mucho por estos lares. Me gusta. Complementa tu otra poesía (la que viene en verso). Estás demostrando ser muy buena también en la prosa poética.

Me leen...